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VirtualBox, creación de máquinas virtuales

Imagen prinicipal artículo máquinas virtuales

Si os gusta la informática, antes o después tendréis que usar máquinas virtuales. Su función es sencilla y compleja a la vez. Es “montar un ordenador dentro de otro ordenador”. Esto quiere decir que si queréis hacer cosas como:

  • Probar un sistema operativo nuevo.
  • Jugar y experimentar con virus como troyanos, gusanos, etc… sin miedo a infección de tu equipo real.
  • Poder tener más de un sistema operativo en tu equipo sin tener que formatear o particionar tu ordenador.

Esta es una solución muy a tener en cuenta.

Aunque se le pueden encontrar más funcionalidades, estos son los principales puntos fuertes de esta tecnología de creación de máquinas virtuales.

VirtualBox

Aunque existen más programas que cumplen con esta función en el mercado, VirtualBox es una de las más usadas y la que trataremos nosotros. Es una herramienta gratuita de fácil instalación y con una gran empresa detrás, Oracle. Solo necesitaréis dos cosas para poder empezar a trabajar con él. El propio programa y una ISO del Sistema Operativo que queráis instalar.

Otra herramienta de este estilo muy usada es VMware, si os interesa crearemos una guía para VMware más adelante.

Cómo descargar VirtualBox

Si eres nuevo en esto de las maquinas virtuales quizá te pueda asustar un poco, pero es simple. En la página de descargas de Virtual Box selecciona el “host” dependiendo de tu sistema operativo. Si tu equipo es Windows instala el “Windows host”, aunque ponga “Windows” es sólo referente a tu ordenador. Dentro del VirtualBox podrás instalar sistemas operativos Windows, Linux… todos los que quieras.

Cómo descargar una ISO para VirtualBox

Normalmente no es difícil encontrar la ISO de un sistema operativo, aun costando estos dinero. Básicamente, la ISO es una imagen del sistema operativo. Es lo que contienen los discos de instalación de Windows, por ejemplo. El que sea tan fácil de encontrar es por que los Sistemas operativos Linux son gratuitos. Los sistemas Operativos Windows requieren de clave de activación tras su instalación para su correcto funcionamiento.

Las ISO de los macOS se pueden encontrar también, pero que funcionen correctamente es otra cosa. Apple no tiene esta política tan amistosa de Windows o Linux en este sentido. Y aun consiguiéndola, no suelen funcionar bien por problemas de compatibilidad con el hardware, ya que están hechos muy a medida.

En resumen, puedes descargarte las ISO de cualquier distribución Windows o Linux directamente desde su página oficial sin miedo. Para eso normalmente poniendo “iso nombre_del_so” sirve. Para nuestro caso buscamos en Google “iso kali linux” y hacemos click en la primera web (https://www.kali.org/downloads/).

Nosotros hemos elegido Kali Linux para esta guía, ya que es un sistema operativo que queremos usar para crear algunos artículos de seguridad informática. Aunque seguramente también tengamos que acabar instalando algún Windows 7 y algún otro Linux para hacer diferentes pruebas.

Una vez en la web vemos que tenemos muchas opciones de descarga:

No os pongáis nerviosos con tantas opciones. Realmente si quieres instalar Kali Linux sin máquina virtual te sirven las dos primeras opciones, dependiendo de si tu ordenador es de 64 o 32 Bits. Pero la gente de Kali sabe que su Sistema operativo (también llamados S.O. o OS) se descarga mucho para instalarlo en maquinas virtuales. De modo que al final del todo tendremos la opción “Kali Linux 64 bit Vbox” y “”Kali Linux 32 bit Vbox”.

Da un poco igual la que elijas de entre todas las opciones en la que pone “Available on the Ofensive….”, puesto que te va a redirigir a otra página en la que ya si tendrás que elegir.

En esta página seleccionaremos la pestaña “Kali Linux VirtualBox Images” y la versión de 64 bits. Puedes descargarla directamente desde Chrome o desde un torrent (si tu Internet es muy lento o tiene cortes te recomendamos usar el torrent con programas como uTorrent).

Una vez descargada la ISO procederemos a la instalación.

Insistimos en que las ISO son muy sencillas de conseguir, incluidas las de Windows desde su propia página.

 

Crear la máquina virtual

Una vez descargado Virtualbox y la ISO se procederá a su instalación. Indiferentemente del sistema operativo elegido la configuración de la maquina virtual es muy similar. De modo que podréis seguir la guía para cualquier Windows o distribución de Linux.

La instalación de Virtual Box es mediante un Wizard o más comúnmente conocido como pulsar todo el rato ‘siguiente, siguiente, siguiente’. El único parámetro que puede interesarte configurar es dónde se instalará, pero por defecto el 95% de la gente no tendrá que tocar nada.

Durante la instalación aparecerá un mensaje de permitir la instalación de software de Oracle, es importante aceptar este punto.

Ya tendremos nuestro VirtualBox Instalado, ahora nos queda configurar las máquinas.

Configurar Kali Linux

Ya solo nos quedan dos puntos, la configuración del propio Virtual Box y la creación del sistema operativo (Kali en nuestro caso).

Nombre, imagen y Asignación de RAM

Para hacer esto haremos click en crear una nueva máquina virtual. Y veremos que nos pide un nombre y sistema operativo.

Realmente esta pestaña no nos interesa mucho, asi que haremos click en “Modo experto” y crearemos la máquina virtual desde aquí.

Esta ventana dependerá del equipo que tengáis. Básicamente aquí tendremos que jugar con la RAM de nuestro ordenador.

Todos los ordenadores, cuando usas algún programa en ellos, asignan RAM a ese programa. Aquí podrás elegir cuanta RAM asignar a tu sistema operativo.

Como podemos ver la barra de memoria tiene diferentes colores:

  • Rojo: Esta es la memoria mínima que gasta tu sistema operativo. Piensa que, aunque estés usando un sistema operativo virtualizado, el sistema operativo de tu equipo también tiene que estar funcionando al mismo tiempo. Esta franja roja representa el mínimo de RAM que debería tener tu S.O. para funcionar correctamente.
  • Naranja: Esta memoria no es estrictamente necesaria, pero es muy conveniente tenerla libre para que la maquina virtual y tu propio S.O. funcionen sin problemas de velocidad.
  • Verde: Esta RAM no la usa nadie, es la que suelen usar los programas cuando los abres, Photoshop, Notepad, Google Chrome… Puedes coger toda la que necesites, pero poner de más no hará que vaya mucho más rápido tu máquina virtual, simplemente podrás hacer más cosas en ella al mimo tiempo.

Si no sabes bien cuánta RAM asignar, al marcar un tipo y versión para tu sistema operativo te asignará una memoria orientativa para él. Puedes usarlo como referencia. Aunque aparecen muchos sistemas operativos, la opción de Kali no aparece, así que nosotros hemos seleccionado “Other Linux (64-bits)” y le hemos asignado 2 Gigas de memoria RAM.

Las opciones de creación de disco duro son un poco mas avanzadas. Sirven para usar discos duros que ya hubieses creado en máquinas virtuales anteriores, pero realmente no nos interesan mucho estas opciones, ya que podemos hacer importaciones y exportaciones de máquinas virtuales completas.

Asignación de disco duro

En la siguiente ventana podremos ver las diferentes opciones de creación y asignación del espacio para tu S.O.

Aquí podremos ver cuatro secciones diferenciadas entre si.

  1. Ubicación del archivo: Aquí podrás elegir dónde guardar tu disco duro virtual. Nosotros vamos a dejarlo en la ubicación por defecto.
  2. Tamaño del archivo: Este será el espacio que se asignará a nuestro S.O. Es importante saber que el propio sistema operativo va incluido dentro de este espacio. De modo que, dependiendo de tu S.O., puede que pierdas más o menos gigas. Los sistemas operativos más actuales requieren de mayores espacios en disco. De todas formas estas cifras rondan los 3, 5 o 7 Gigas. Nosotros, ya que no vamos a instalar muchos programas pero queremos tener un mínimo de espacio, vamos a asignarle 12GB. Dependiendo del uso que le quieras dar tendrás que darle más o menos espacio. Recomendamos usar un mínimo de 10/12GB siempre para evitar problemas.
  3. Tipo de archivo de disco duro: Esta opción no debéis tocarla, por defecto viene correctamente. Sirve para cambiar el formato de archivos de tu disco duro. O lo que es lo mismo, dependiendo del formato que elijas puede que esa información puedas reutilizarla con otras tecnologías de virtualización, como Parallels en Mac.
  4. Almacenamiento en unidad de disco duro fisica: Aqui podremos elegir dos opciones.
    1. Reservado dinámico: Aunque respeta el tope de GB que le asignes, ira cogiéndolos poco a poco. Si necesitas más espacio en la máquina virtual le asigna más espacio, de modo que hasta que no necesites ese espacio de almacenaje no se te asignará. El problema de este método es que ralentiza algunos procesos, ya que antes tiene que asignar la memoria. Realmente esto es inapreciable en ordenadores potentes, de modo que es la más recomendable.
    2. Esta segunda opción crea un archivo “VDI” para guardar tu información de 12GB directamente (ya que lo hemos configurado para ese formato y ese tamaño), y ahí se almacenara el S.O. y toda su información. La parte buena es que es más “rápido”, pero según se crea el archivo pierdes el acceso a esa capacidad de almacenaje en tu ordenador real hasta que elimines la máquina virtual.

Una vez clickemos en crear, montará todo lo necesario para que empecemos con la instalación de nuestro sistema operativo.

Finalizar configuraciones

Configurar un .iso

Llegados a este punto sólo queda configurar la máquina virtual. A no ser que sepas un mínimo de informática o que quieras probar cosas puntuales de tu máquina no tendrás que tocar nada de su configuración. Simplemente tendrás que seleccionar la ISO desde la sección de “Opciones/almacenamiento”. Aquí veréis un disco duro que representa al espacio asignado para vuestro S.O. virtual y un disco vacio que simularía la bahía para CDs. Tendremos que hacer click en este CD y buscar nuestro “disco óptico virtual” o Imagen ISO en nuestro ordenador para montarla.

Una vez hecho eso, al iniciar por primera vez la máquina virtual que has creado, te aparecerá la pantalla de configuración típica de los sistemas operativos. y podrás trabajar con el siempre que quieras.

Configurar un .ova

Si tienes las extensiones de tus archivos activadas, te habrás dado cuenta que al seguir esta guía no hemos descargado un .iso si no un .ova.

Esto es por que desde VirtualBox puedes importar y exportar maquinas enteras. Y la gente de Kali Linux nos ha dejado preparada una máquina virtual ya funcionando para ahorrarnos tiempo. Estas máquinas tienen la extensión .ova, de modo que ya sabemos lo que hemos descargado antes. Para montarla sólo hay que hacer click en “Archivo/Exportar servicio virtualizado”.

Una vez aquí nos mostrara la información de nuestro S.O. a montar. Le daremos a importar y ya tendremos nuestra máquina virtual creada.

¿Qué diferencias hay entre montar un sistema operativo u otro?

Para el montaje de diferentes sistemas operativos los únicos cambios que vas a tener que hacer son:

  • La RAM: Este parámetro dependerá de la RAM que tenga tu equipo y la que le quieras asignar a cada máquina virtual. Por ejemplo, si quieres usar dos máquinas virtuales al mismo tiempo es recomendable que cada máquina virtual tenga menos de la mitad de la barra verde de RAM de la que dispongas. En caso contrario todos los S.O., incluido el de tu propio PC, irán lentos.
  • La memoria asignada: Esto es 100% preferencia del usuario y el uso que le vaya a dar a la máquina virtual. Nosotros simplemente recomendamos un mínimo de 10GB.
  • La ISO o OVA seleccionada: Simplemente dependiendo del sistema operativo que quieras tendrás que descargarte una ISO/OVA u otra. Pero el montaje de esta va a ser el mismo indiferentemente de tu selección.
  • El primer arranque de la máquina virtual: Dependiendo de si eliges Windows, Linux u otra distribución te aparecerá el configurador del sistema operativo pertinente a cada uno. Estas configuraciones son realmente sencillas, pero en caso de que tengas dudas con algún S.O. puedes buscar guías de instalación especificas para ellos.

Conclusión sobre las máquinas virtuales

Las máquinas virtuales no son para todo el mundo. Pero si para algunas personas puntuales a las que les gusta la informática, “cacharrear” con la tecnología, romper cosas en el ordenador o probar diferentes puntos de los sistemas operativos sin miedo a que se rompa tu equipo. Hay muchas razones realmente para instalarse una máquina virtual fuera del entorno 100% académico, y para mi es la forma más segura de probar sin miedo a romper.

Nosotros ya estamos haciendo el mono con las máquinas virtuales. ¿Te apuntas?

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